El Algoritmo como orientador académico: Cómo la IA está redefiniendo la elección universitaria

El Algoritmo como orientador académico: Cómo la IA está redefiniendo la elección universitaria

Mientras los equipos de captación se centran en ferias y portales, un nuevo orientador académico, silencioso e invisible, ya está decidiendo qué universidades entran en el radar de uno de cada cinco estudiantes latinoamericanos: el algoritmo. La inteligencia artificial (IA) ha irrumpido en el sector para convertirse en un agente de confianza que influye de manera decisiva en la elección de los futuros alumnos. Este fenómeno es especialmente relevante entre los estudiantes de América Latina que buscan formarse en el extranjero, donde un 22,3% ya utiliza activamente la IA en su proceso de decisión. Este nuevo escenario está configurado por un perfil de estudiante que confía en la tecnología y que muestra una marcada preferencia por España como destino educativo. El informe “La educación superior española ante el examen del algoritmo” elaborado por LLYC analiza en concreto el comportamiento que tiene en uno de los mercados clave para el crecimiento del sector, el de América Latina.

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El campo de batalla: un estudiante 'AI-First' con la vista puesta en España

1. España, el destino preferido

España se consolida como el destino más deseado por los estudiantes latinoamericanos. Un 32% lo elige como su primera opción para cursar estudios superiores, posicionándose por encima de potencias educativas tradicionales como Estados Unidos y el Reino Unido.

2. El perfil del nuevo estudiante

El arquetipo del estudiante latinoamericano interesado en formarse en España es joven, con una edad media de 24,6 años. Su principal interés se centra en estudios de posgrado, con un 47,1% buscando un máster o un programa executive.

3. La confianza en la IAe

Estos estudiantes depositan un nivel de confianza notablemente alto en las herramientas de inteligencia artificial. Para el 87,9% de los potenciales alumnos, la IA merece una confianza de 3 sobre 5 o superior al momento de planificar sus estudios en el extranjero. Comprender a este nuevo estudiante es solo el primer paso. El verdadero reto es entender el viaje que ahora realiza, un recorrido donde la IA actúa como un guardián implacable en cuatro fases decisivas.

Las 4 fases clave donde la IA actúa como filtro

El recorrido del estudiante hasta la elección final se puede dividir en cuatro fases, y en cada una de ellas, la IA juega un rol específico y determinante.

Awareness (Conocimiento): En la etapa inicial, la IA no crea la percepción desde cero, sino que la consolida y, crucialmente, la estructura. Organiza la imagen positiva preexistente de España (calidad de vida, proximidad cultural) en un argumento coherente, posicionándolo como una opción de base lógica y atractiva.

Discovery (Descubrimiento): Esta es la fase más crítica, donde "se define el terreno de juego". Aquí, la IA crea la primera shortlist de opciones (universidades y programas) para el estudiante. El dato es contundente: el 61,94% de los estudiantes que usan IA la emplean en esta etapa para explorar y acotar sus alternativas iniciales.

Consideration (Consideración): Una vez creada la lista corta, la IA pasa de ser un explorador a un analista pragmático, ayudando al estudiante a resolver las cuestiones logísticas y financieras que determinarán la viabilidad de sus opciones. Entre quienes usan la IA en esta etapa, su rol se vuelve altamente específico y funcional:

  • Comparar en profundidad las alternativas seleccionadas (55,97%).
  • Estimar el coste total de estudiar en el extranjero, incluyendo el coste de vida (55,22%).
  • Buscar becas, ayudas financieras y opciones de visado (50%). Este comportamiento subraya una vulnerabilidad clave para las universidades: si la información sobre becas y el coste real no es fácilmente interpretable por la IA, los centros corren el riesgo de ser descartados por razones puramente económicas antes de poder presentar su valor académico.

Conversion (Decisión): Aunque la decisión final sigue siendo mayoritariamente humana y familiar en el 95% de los casos, la lista de opciones que se discute en la mesa ya ha sido condicionada y filtrada previamente por las respuestas de la IA a lo largo del proceso. La fase de Descubrimiento es, por tanto, el momento de la verdad para las instituciones, ya que define qué opciones llegarán a ser consideradas.

El momento crítico: Cómo la IA configura la shortlist inicial

La fase de Discovery es el punto de inflexión donde los centros formativos se juegan su visibilidad. Si una institución no es seleccionada por el algoritmo en esta primera criba, es muy probable que nunca llegue a ser una opción para el estudiante. El nuevo imperativo estratégico es claro:

Lo determinante ya no es solo ‘estar en Google’, sino ser interpretable, verificable y seleccionable por los modelos de IA. El desafío es aún mayor para las instituciones privadas.

El estudio revela que estas universidades son en gran medida invisibles en el top of mind de los estudiantes, quienes recuerdan de forma espontánea a las universidades públicas asociadas a los nombres de grandes ciudades (Madrid, Barcelona). Esta dependencia de los "topónimos" como ancla de marca deja a los centros privados en una posición de clara desventaja, con un mayor riesgo de ser ignorados por algoritmos que se alimentan de señales de reputación y reconocimiento público ya establecidos.

Los estudiantes utilizan la IA en esta fase para evaluar factores fundamentalmente reputacionales

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Desde una perspectiva de marketing, la implicación es inequívoca: si la huella informativa de una universidad es débil, está fragmentada o es inconsistente, simplemente no aparecerá en el radar del estudiante. La IA la ignorará, y con ella, al potencial alumno. Ante este nuevo reto, ¿qué deben hacer los centros de formación para no quedarse atrás?

Recomendaciones: Cómo adaptar tu estrategia a un mundo "AI-Ready"

Adaptarse a este entorno "AI-Ready" no es una opción, sino un imperativo de supervivencia. La estrategia debe pivotar hacia las siguientes acciones críticas:

Verificar la existencia y corrección: El primer paso es comprobar si la institución aparece en las recomendaciones de la IA. Es crucial analizar si la información que se muestra (oferta, posicionamiento, datos) es correcta y relevante. Es un ejercicio de due diligence digital básica; no hacerlo es el equivalente a no saber si tu campus aparece en Google Maps.

Construir una narrativa única: Para evitar ser una opción genérica, cada centro necesita una propuesta de valor y una narrativa clara que la IA pueda no solo encontrar, sino entender y privilegiar frente a las de la competencia.

Reforzar la reputación online: Factores como los rankings, las opiniones de alumnos y los datos de empleabilidad son los que condicionan la percepción de la IA. Reforzar activamente la reputación digital es fundamental para mejorar el posicionamiento algorítmico y aparecer en las recomendaciones.

Actuar con urgencia: La adaptación no puede esperar. El ecosistema de la IA evoluciona a una velocidad vertiginosa, y la inacción tiene un coste cada vez mayor.

La inteligencia artificial ha dejado de ser una herramienta opcional para convertirse en un intermediario de confianza fundamental en el recorrido del estudiante internacional. Actúa como un primer filtro, configura las opciones consideradas y asiste en la evaluación logística y financiera. La pregunta para cada centro ya no es si deben tener una estrategia para la IA, sino si pueden permitirse el coste de ser invisibles para el orientador más influyente de la nueva generación de talento internacional.